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  • ¿Quién caraj#!* es Gus Van Sant?

    ¿Quién caraj#!* es Gus Van Sant?

    Por Estefanía Pejenaute

    4 películas de Gus Van Sant, para introducirse en su mundo privado.

    Gus Van Sant es un director de cine estadounidense, que ha sabido deleitarnos con grandes historias. Una de ellas es “Mala noche” (1985). La película cuenta con un reparto poco conocido y trata sobre un joven estadounidense gay, Walt (Tim Streeter), que se enamora de un inmigrante ilegal, llamado Johnny (Doug Cooeyate). Obsesionado, Walt intenta conquistar a Johnny, pero éste, no le hace caso. Por el contrario, se ríe de Walt constantemente.

    En este film, Gus Van Sant, muestra la crudeza de la vida siendo inmigrante ilegal en EE.UU. También, podemos observar la insistencia mortífera de Walt. Un personaje bastante insoportable, que no acepta un NO como respuesta. Persiguiendo hasta el hartazgo, al pobre de Johnny.

    La película está rodada en blanco y negro, lo que la hace ideal, para los que amamos dicho contraste. En cuanto, a las actuaciones son muy buenas. La historia es triste y desesperante. Expone, categóricamente, la necesidad de los personajes, Walt necesita amor y Johnny un futuro. Ambos coinciden en la necesidad, pero no en el amor y el deseo mutuo. Es una película, que vale la pena ver. Por momentos, toxica y sofocante. El primer paso para amar a Gus Van Sant.

    Otro de los film, para embriagarse de Sant, es “Mi mundo privado” (1991). La película contiene un reparto conocido. Podemos ver a Keanu Reeves, River Phoenix, Flea (bajista de RHCP), Grace Zabriskie (Twin Peaks), entre otros.  

    La historia trata sobre un joven, llamado Mike (Phoenix), que ejerce la prostitución en las calles. La vida de Mike no es fácil. Vive con narcolepsia y se encuentra sin su madre, a la cual extraña mucho. En un momento, llega a su vida Scott (Reeves). Un joven que para vengarse de su padre rico, decide trabajar de chapero. Mike, rápidamente, se enamora de Scott. Ambos jóvenes, parecen estar en la misma sintonía. Pero, a lo largo de la película, van a sobresalir sus diferencias sociales. Socialmente, los jóvenes, vienen de mundos diferentes y sus preferencias no son las mismas. Mike se encuentra en una soledad desesperante y dolorosa. No encuentra a su madre y tampoco, el amor correspondido. Sin futuro, ni estabilidad social y familiar. Mike despierta siempre en el mismo lugar. El film es poético y triste, aun así deben verlo. Gran actuación de River Phoenix, en su último paso por el cine, antes de su triste partida.

    La filmografía de Gus Van Sant se sigue enriqueciendo, con la llegada de otra obra de arte, llamada “Paranoid park” (2007). Un adolescente llamado Alex, pasa sus días como skater con sus amigos. En un momento, se ve envuelto en un homicidio y su vida se tiñe de otro color. Van Sant enseña el mundillo adolescente a la perfección. Intrigas, dudas, sexualidad, inquietudes, soledad y miedo. Todo lo que vive un adolescente, en un mundo que comienza a conocer. Impactante y con escenas inolvidables, el film funciona a grandes niveles. Además, cuenta con excelentes interpretaciones, como la de Gabe Nevins (Alex) y la presencia del entrañable Scott P. Green (Scratch). Scott ha trabajado en varias películas de Sant, como Mi mundo privado y Last Days.

    Las historias de Gus Van Sant siempre navegan por la misma temática. Por un lado, la sexualidad, por otro la soledad y la desesperación. El film “No te preocupes, no irá lejos” (2018), expone, lo dicho anteriormente. Callaham (Joaquín Phoenix) es adicto al alcohol y vive una vida al límite. Pronto, su imprudencia le juega una mala pasada y sufre un accidente, donde queda en silla de ruedas. En un centro de desintoxicación, descubre el arte. Y éste, comienza a darle sentido a su vida. La historia parte de un hecho verídico y de un drama total. El protagonista toca fondo y se queda repleto de mierda. Aun así, se termina por rodear de gente, que le enseña a mirar la vida desde otro ángulo. Callaham comienza un camino de resiliencia y perdón. Mágica y aguda, la historia impacta y enamora. La interpretación de Phoenix es brillante, como de costumbre. Esta vez, Gus Van Sant nos llena de esperanza. El film resulta inteligente y con un humor muy acido, “No te preocupes, no irá lejos”, promete y no defrauda.

    La filmografía de Sant posee un amplio repertorio de historias, con mucho condimento social y cultural. Vale cada segundo que le dediquemos.

  • En la mente de Carlos Saura

    En la mente de Carlos Saura

    Por Estefanía Pejenaute

    El mundo de Saura en tres películas

    El cine de Carlos Saura me produce tal alegría, que mientras escribo el post, sonrió de oreja a oreja. No es por exagerar, pero amo cada instante de su obra. Por ello, les regalo las tres películas emblemáticas de Saura.

    Es imposible no deleitarse con el cine del director español, porque lo tiene todo. Psicología, violencia, traumas, entre otros vaivenes. Nada le es ajeno, al atormentado Saura. Su filmografía es extensa, presenta muchos films de renombre y relevancia. Solo me quedare con los tres, que hicieron tambalear mi cordura. Y en los mismos trabaja, la que fue su esposa, Geraldine Chaplin. ¡A EMBRIAGARSE DE ARTE!

    1.

    Pipermint Frappe (1967)

    Julián (José Luis López Vázquez) es un medico, algo solitario y con ciertos gustos ocultos. En un momento, se reencuentra con un amigo llamado Pablo. Y este, le presenta a su novia. Obsesionado con la novia de su amigo, Julián, comienza a tener comportamientos erráticos y enfermizos.

    El film navega por mares de locura y obsesión. Geraldine Chaplin realiza dos personajes que le quedan pintados. Cruenta y demencial, es imposible que no guste este film. Además, Saura, como en otras tantas películas, introduce su afición por la fotografía. ¡Exquisito!.

    2.

    La madriguera (1969)

    Teresa (Geraldine Chaplin) recibe unos viejos muebles de su infancia. La situación, lejos de ser un hecho normal, termina por trastocar a la joven esposa. Teresa se retrotrae a la niñez. Y comienza, un camino hacia la locura, que pone en jaque su matrimonio con Pedro (Per Oscarsson). Otra vez, Saura nos sumerge en problemas psicológicos y violencia. ¡Imperdible!

    3.

    Ana y los lobos (1973)

    Una bella e inocente joven, llamada Ana (Geraldine Chaplin), es contratada por una familia como niñera. El hogar no parece del todo sano. La matriarca de la familia, sufre varias crisis, sus hijos no son del todo normales. Pero Ana, pese al contexto, intenta hacer buenas migas con todos. Y termina, por ser, la debilidad de los tres hombres de la casa. El film nos introduce en la mente perversa de los personajes. También, en  el espanto, las parafilias y el surrealismo. Es un claro ejemplo, de cuan putrefacto puede estar el cerebro humano. La película no es apta para personas con cierta sensibilidad. Es fuerte y terrorífica, pero vale la pena mirarla.

  • Cine quinqui y la representación de “Los sin futuro”.

    Cine quinqui y la representación de “Los sin futuro”.

    ¡Alerta spoiler!

    Por Estefanía Pejenaute

    El cine quinqui emergió en los años 70 y 80; el género mostraba las peripecias de jóvenes delincuentes en España. En aquellas películas, se podía observar como niñatos, sin rumbo, se ganaban la vida a base de hurtos. Y no solo robaban, también, vivían a pura rumba flamenca y drogas.

    Grandes directores, han pincelado en sus obras, la vida de estos jóvenes sin futuro. Mayormente, pertenecían a familias de obreros y vivían en zonas de bajos recursos. Las posibilidades de crecer, en ese contexto, eran pocas. Muchos jóvenes, para apaciguar la falta de ayuda, la poca presencia de los adultos y el vacio, recurrían a ciertas transgresiones. Por ejemplo, en la película “Deprisa, deprisa” (1981) de Carlos Saura, podemos ver, como se hacen de un botín. Luego, el personaje de Pablo, le compra a su abuela un televisor. La pobre anciana, no sabe de dónde saca la plata, pero confía en su querido nieto. Ya que, prácticamente, lo crió como a un hijo.

    Los jóvenes sin futuro, del cine quinqui, suelen tener buen corazón y sentido de camaradería. En este caso, lo podemos observar, en la película “El pico 1-2” (1983-84) de Eloy de la Iglesia. El personaje de El Pirri, en la cárcel, venga a su amigo Paco, que fue violado por otro recluso. Devastado y furioso, por la vejación a su amigo, se trenza con el violador, en una lucha épica. También, podemos deleitarnos, con el espíritu de lealtad del film “Colegas” (1982). Una pareja de jóvenes, se ven asustados, por un embarazo no deseado. Sin saber qué hacer, recurren a otro de sus amigos y los tres se unen en tremenda aventura. Para conseguir realizar un aborto. La falta de dinero y el miedo, hacen de la película un verdadero culebrón. La amistad, la lealtad y el amor, enaltecen al trío de los hermanos Flores y Manzano.  

    Pero no todo es amor en el cine quinqui. También, existe la adicción a la heroína y la desesperación por conseguirla. En el Pico, el personaje de Paco cae en un submundo de adicción salvaje. Aprovecha el cáncer de su madre, para consumir la morfina de la misma. De ahí en más, queda atrapado en un agujero profundo y tenebroso. El destino de los jóvenes, en el cine quinqui, siempre es fatal. Casi siempre, mueren por un robo fallido o por sobredosis. Aunque, algunas películas, suelen dejar una cuota de esperanza, como en “Colegas”. Las pocas opciones de crecimiento económico y profesional, dejan a estos niños al borde del abismo. Lo peor de todo, es que aunque han pasado varios años, la situación no ha variado mucho. Los jóvenes siguen sin opciones y no solo en España, también en Argentina y alrededores. El capitalismo criminal, hace de la meritocracia, una lucha descarnada y en la misma, muy pocos son ganadores. El esfuerzo es importante, pero también, el desarrollo de políticas inclusivas y empáticas. Sin entrar en debates infinitos, el cine quinqui es un gran género para la reflexión.

    Lista de películas quinquis imperdibles:

    1.

    Colegas de Eloy de la Iglesia

    2.

    Navajeros de Eloy de la Iglesia

    3.

    Deprisa, deprisa de Carlos Saura

    4.

    El pico 1-2 de Eloy de la Iglesia

  • Cartelera de viernes en Netflix

    Cartelera de viernes en Netflix

    Por Estefanía Pejenaute

    Documentales:

    1.

    Carmel

    El documental “Carmel” expone el lado b, del terrible crimen o accidente de María Marta García Belsunce.  Advierte sobre el papel de los medios de comunicación y la sobreactuación de la justicia. Exquisito, inquietante y por momentos bizarro. ¡Imperdible!

    2.

    Abducted in plain sight

    Una familia de religiosos hace buenas migas con unos vecinos. La amistad se pone un tanto criminal, cuando el vecino secuestra a la niña de la familia. “Abducted in plain sight” es un documental que causa sorpresa y asco al mismo tiempo.¡Atrapante!

    3.

    Wild wild country

    El documental “Wild wild country” realiza una magistral descripción de lo que son realmente las sectas. Y la gran infraestructura que manejan. Dinero, fama, mentiras, sexo libre y más dinero. Mil caminos para sanar el ¿alma?

  • Fucking hippies!

    Fucking hippies!

    ¡Alerta spoiler!

    Fucking hippies!: Midsommar

    La película “Midsommar” (2019) de Ari Aster es un film que te deja la piel de gallina. Desde el inicio del film, sabes que todo va a terminar mal. Y más, cuando se trata de sectas.

    Una joven universitaria llamada Dani (Florence Pugh), sufre una terrible tragedia familiar. Su estado mental no parece del todo estable y ante tanta perdida, solo le queda la compañía de su novio Christian (Jack Reynor). El mismo, no sería la mejor de las compañías, ya que es el típico joven dominado por sus “inteligentes” amigos. La cosa es que Christian debe realizar un proyecto universitario de antropología. Para ello, tiene que visitar a una comuna sueca y realizar un trabajo de observación de la misma. Luego de ocultar sus intenciones de viaje a Dani, todo se expone y la joven se entera del plan de su novio. Aquejado por la tristeza de su novia, termina por incluirla en el plan, como una forma de enmendar la relación.

    En la comuna, realizan una celebración del verano. Con flores, túnicas blancas y un clima de amor, drogas y paz. La Pobre de Dani comienza a observar situaciones raras. Algo no le termina de cerrar, en el paraíso hippie. Todo se desmorona con un hecho puntual y Dani empieza a sentir un profundo terror. Con muchas ganas de huir, trata de hablar con su novio. El joven ya no la soporta y se rehúsa a prestarle atención. Situación que no causa sorpresa.

    Miedo, pánico y locura, nada es ajeno a esta película. El personaje de Dani navega por un sinfín de estados. Es una persona vulnerable, que no tiene a quien recurrir. Las pocas compañías que tiene, son casi nefastas. Su novio resulta el personaje menos empático de la historia. Aunque, comparado con los otros, es Martín Luther King.

    La reflexión que saco de “Midsommar” es nunca te metas en una secta. Se podría decir que es una conclusión casi obvia. La otra reflexión, es cuán importante es para una persona tener una buena contención. En el caso de Dani, no tenía a nadie que sintiera o que se apiadara de su dolor. Se encontraba sola y con todos sus mambos familiares. En un momento, todo lo que había necesitado por años, se le presentó en forma de “familia amorosa”. Y como un gran clan, a lo Puccio, vengan a Dani. Y ésta, en medio de un ritual satánico, vuelve a sonreír.   

  • Terror

    Terror

    Tres películas para cag#**!** de miedo. ¡Literal!

    1.

    La niña pútrida

    Una mujer, Christine, vive una vida de ensueño con su hija y marido. La tranquilidad familiar no dura mucho, ya que una serie de acontecimientos criminales, impactan en la salud mental de la matriarca de la familia. La misma se ve sorprendida por el comportamiento manipulador de su pequeña hija. Afectada y sin demasiadas soluciones, Christine cae en un espiral de locura y terror. Crimen, niñez y pánico, esta película lo tiene todo. El film “La mala semilla” (1956) de Mervyn LeRoy, es imperdible.

    2.

    ¡No duermo, payaso me come!

    El pasado vuelve para importunar a una pandilla de amigos. Ahora, todos son adultos y retoman su amistad, para hacerle frente a un payaso que los aterrorizó de niños.

    La película “It” (1990) de Tommy Lee Wallace, hace gala de lo que es el verdadero terror. Sin caer en el uso desmesurado de efectos especiales, como sí lo hizo la remake de 2017. Vergonzoso. Además, el film de los 90´ cuenta con la gran actuación de Tim Curry, en la piel de Pennywise. ¡Sublime!

    3.

    ¡Mami te amo!

    Un clásico de clásicos, rey de reyes, la mejor película de terror de la historia del cine. El film “Psicosis” (1960) de Alfred Hitchcock, demuestra cómo ponerte la piel de gallina con tan solo una mirada. La gran mirada de Norman Bates. Y no solo eso, se puede apreciar el cincel maestro de Hitchcock, que conmueve con escenas sorprendentes, de puro terror. También, podemos fascinarnos con el análisis psicológico del protagonista y como éste se comporta con los otros. Psicología freudiana, voyeurismo y homicidio. “Psicosis” devora al espectador, cada minuto es oro. Imposible no adorar la banda sonora de la película. Todo en ella, es una obra maestra.

  • Belleza errante

    Belleza errante

    Por Estefanía Pejenaute

    ¡Alerta spoiler!

    Si hay algo que me emociona, son las películas de amores apasionados. Esos que son inolvidables, amores de película. En este caso, la pareja explosiva es la del film francés “Betty Blue”. La historia es más o menos así. Un hombre llamado Zorg (Jean-Hugues Anglade) conoce a una bella y sensual mujer llamada Betty (Beátrice Dalle). Ambos, comienzan a tener un idilio, más que apasionado. Desnudos de todo tipo, sexo salvaje y locura a toda hora. Nada es pacifico con la llegada de Betty. Zorg se ve subyugado por sus encantos, pero también por su carácter desenfrenado. Por momentos, el temperamento de Betty es inmanejable. Nada la detiene, ni la convence. En un momento, Betty se da cuenta que Zorg tiene una pasión oculta, que es la de escribir. Y lo alienta, para que mande sus escritos a una editorial. Zorg no está del todo convencido. Pero tiene miedo de perder a Betty y termina por decidirse. De ahí en más, la pareja pasa por miles de aventuras. Por momentos muy bizarras.

    “Betty blue” (1986) de Jean-Jacques Beineix, navega por los mares de la pasión y la locura. La enfermedad mental, el amor y la piedad. Las actuaciones son muy buenas, Beátrice Dalle enloquece con su belleza y magnetismo. El espectador no puede dejar de verla. Es de esas bellezas inolvidables, así como lo fue Anita Ekberg, Marilyn Monroe, entre otras divinidades. En cuanto a Jean-Hugues Anglade, realiza un trabajo exquisito, es difícil no ponerse en el lugar de Zorg. Desesperado por salvar al amor de su vida, que entra en terrenos pantanosos.

    Todo es mágico y desesperado en “Betty Blue”. Es difícil, no llorar un poco y más en las escenas finales. También, la banda sonora, ayuda mucho a derramar lágrimas.

    Por último, es una muy buena idea ver Betty blue, no un domingo, claro está. Sí, algún día de la semana, que estén relativamente bien, para aguantar un mar de lagrimas. Y preguntarse, ¿por qué la vida es tan injusta para algunas almas buenas? Es una pregunta, que no tiene respuesta. Pero vale hacerla, de vez en cuando.

  • Tira a mamá del tren

    Tira a mamá del tren

    Tira a mamá del tren

    Por Estefanía Pejenaute

    ¡Alerta spoiler!

    Los vínculos familiares no siempre son tan simpáticos y fraternales, como en las novelas. Menos las relaciones con los padres. La película de Xavier Dolan, “Yo maté a mi madre”, nos expone algo de eso. El film trata sobre el vínculo de una madre, Chantale (Anne Dorval) y su hijo adolescente Hubert (Xavier Dolan). Ambos, tienen una relación bastante complicada. Hubert no soporta a su querida madre. Básicamente, la detesta, no aguanta sus comentarios, ni su forma de ser. Siente que ya no comparte nada con ella, como sí, lo hacía en sus épocas de niño. Tampoco, puede decirle que es gay y que tiene un novio. Todo se termina de ir a la banquina, cuando Hubert le dice a su profesora, que su madre ha muerto. La madre pronto se entera de la terrible mentira y acude a la escuela. Enojada por la actitud de su retoño, lo avergüenza delante de sus compañeros y todo va para peor.

    El film aborda varios temas, por un lado, nos habla del vínculo entre madre e hijo. Y como, este, suele estar romantizado. Desde las películas, novelas, series, como si el amor entre ambas personas, emergiera de forma natural. A lo largo de la historia, los estereotipos de maternidad, se han descripto, como madres sobre-protectoras, amorosas y leales. En la cotidianeidad, muchas veces, no suele surgir este “instinto” y los hijos se ven confundidos entre lo que dicen los medios y la realidad. Lo cierto es que todos los vínculos, se construyen en el día a día. La persona que criaste, va a cambiar y por ende, se deberá construir un nuevo vínculo. Las relaciones son siempre un constante renacer. Otro tema a destacar, es la figura fantasmal del padre y como todo el odio del hijo, termina por recaer en su madre. En la infancia, a muchas mujeres, se les da una muñeca, para que se vaya haciendo la idea. Pero resulta, que “criar” a una muñeca, no termina siendo lo mismo, que criar a una persona.

    En la película, Xavier Dolan hace gala de su estética. Las escenas son increíbles, bellas y formidables. Además, exponen a una Anne Dorval esplendorosa. Si les interesa la dirección de Dolan, pueden ver, también, “Los amores imaginarios”. Tal vez, para entender a los padres e hijos, “Yo maté a mi madre”, podría ser una buena opción.

  • ¡Paren el mundo, que me quiero bajar!

    ¡Paren el mundo, que me quiero bajar!

    Por Estefanía Pejenaute

    ¡Alerta spoiler!

    El pasaje de infante a púber, muchas veces, se ve teñido de miseria, desconcierto e injusticia. La mitad del tiempo, estas shockeado, viendo cambios físicos. También, se aloja un sentimiento de desazón, ante un mundo difícil. La cosa no suele ser tan divertida y es lo que le pasa a la pequeña Dawn Wiener. “Welcome to the dollhouse” es una película de 1995, que expone el día a día de la pequeña Dawn y sus peripecias en la escuela media. Lejos de ser algo normal, su cotidianeidad se vuelve un camino con demasiadas espinas. Sus compañeros de escuela le hacen bullying y el clima familiar no es del todo ameno. Para completar la pesadilla, un compañero, llamado Brandon, amenaza con violarla. Sin embargo, ambos chicos, terminan por formar un vínculo entre “amigable” y toxico.

    La situación de Dawn no mejora. Se siente frustrada, cargando las injusticias de la escuela media y la de su madre, que hace diferencia entre su hermana Missy y ella. Golpeada por la vida y con sed de venganza, carga contra los juguetes de su hermana. Pronto, una dulce melodía acaricia sus oídos y conoce a Steve Rodgers. Una especie de Jim Morrison de cabotaje, que inmediatamente se convierte en su ser amado. El amor llega en forma de ángel para Dawn. Aun así, sus problemas van incrementando. Su vida se torna muy problemática. En la escuela, con su familia, la demolición del club de gente especial, la relación con Brandon, el secuestro de su hermana y el devenir de la adolescencia.

    Al ver el film, es difícil no sentirse representado con alguna escena. Los que hemos transitado la pubertad, sabemos que es un asunto complicado. La película expone situaciones dignas del horror, pero con un manto de sarcasmo y humor. Todo funciona, en el mundo satírico de Todd Solondz. La banda sonora, las escenas con colores estridentes y cada uno de los personajes. Los diálogos son dignos de una gran comedia. Y  la representación, de lo que es crecer fuera de los cánones de belleza, termina por ser sublime. Es una película con un guion excelente, que nunca pasa de moda.

  • La incubadora del diablo

    La incubadora del diablo

    Por Estefanía Pejenaute

    ¡Alerta spoiler!

    Pocas películas me ocasionaron tamaña desolación y terror. A lo largo de mi vasta trayectoria cinéfila (modestia aparte), ni “La mala semilla” de Mervyn Leroy de 1956 pudo con mi inquebrantable temple.
    Sin hacer tanto preámbulo la película de la que voy a hablar es “El bebé de Rosemary” de Roman Polanski (1968). Una joven y feliz pareja se muda a Nueva York con toda la felicidad que implica un nuevo proyecto de vida en común. Rosemary (Mia Farrow) y Guy (John Cassavetes) tienen todo para ser felices, incluso sueñan con un futuro hijo que corone tamaña dicha. Aun así, la música enfermiza del comienzo, realizada por el compositor Krzysztof Komeda, avecina un desarrollo terrorífico que genera escalofríos. No todo es idílico en esta pareja, tienen la mala suerte de toparse con un matrimonio de ancianos insoportables, los Castevet, quienes persisten en trazar amistad con los nuevos inquilinos.
    El joven matrimonio acepta una invitación al hogar de los viejos y es ahí que la situación cambia y para mal. Rosemary continua con su sueño de ser ama de casa y madre, Guy intenta pegar un papel como actor, rol que por el momento le resulta esquivo. La etérea y perfecta Rosemary insiste con la maternidad, realiza una cena exquisita para su flamante esposo, cuando todo parece ideal, llaman a su puerta, los Castevet dejan como obsequio un postre. La joven saborea el dulce, no le termina de convencer, pero su marido insiste y ella acepta un bocado más. Pronto cae rendida en brazos de Guy quien la lleva a la cama. La pobre comienza a alucinar, sufre de ensueños delirantes, arte, desnudo, catolicismo y violación. Rosemary no entiende qué está sucediendo. Al otro día despierta y como si nada su esposo le confiesa que para no desperdiciar la noche hizo el amor con ella dormida. Abusada y lastimada, Rosemary se siente perturbada. Con el correr de los días la suerte toca su puerta, Rosemary está embarazada y su felicidad es completa. De ahí en más Rosemary pasa las de Caín, su marido la destrata, sus vecinos la atosigan permanentemente y su embarazo le trae dolor y agotamiento. Pasa de
    ser una persona a ser un objeto, una incubadora. Sola y desesperada, no sabe a quién recurrir. En cada escena la tensión y destrucción de Rosemary se hace cada vez más evidente. Su rostro pálido y demacrado no resulta interesante para su esposo, que mágicamente consigue el papel que tanto deseaba como actor y hace a un lado a su esposa. En un mar de lágrimas Rosemary pide a gritos ayuda, sin nadie cerca que la cuide, su sufrimiento va en ascenso. Al ver el film como espectador te pones en la piel de la tierna Rosemary y en las miles de mujeres en su misma situación de abandono y desconcierto.

    El encierro donde yace confinada la protagonista parece no tener salida. Las manos, la curvatura de la espalda al cargar el gran peso de llevar al hijo del diablo y sus ojos desencajados al ver a su hijo ya nacido. Todo y más hacen de la película el ejemplo máximo de la violencia hacia las mujeres. En la cinta todo funciona desde la música, las tomas y las actuaciones, en especial la de Mia Farrow (el mejor look de la historia del cine) que traspasa la pantalla. El sufrimiento de Rosemary parece tan real que te deja atónito. A John Cassavetes es mucho mejor verlo como director de cine (recomiendo el film “Una mujer bajo la influencia” de 1974). El director Roman Polanski consigue que el espectador se sienta atrapado en ese infierno terrenal en cada escena. Juega a gusto con la mente de la audiencia, al no mostrar la cara del bebé. También con los sonidos, el crujir de la madera del suelo y los pasadizos secretos de la casa. Adictiva y a la vez pesadillesca, nada se le escapa al maldito y sombrío Polanski en este film cargado de ocultismo, machismo y violencia.